Hola queridos lectores del blog. Éste es el primer día que escribo para vosotros y la verdad, me gusta. Quería hablaros del viaje que hice el otro día.
Me fui a la casa de mi tía, (en Dénia) con mi abuela y mi hermana. En la urbanización había un montón de extranjeros. En aquel viaje nos pasaron muchísimas cosas.
Mi hermana tiene una amiga allí en Dénia, pero yo no y siempre las sigo, haciéndolas enfadar.
A ellas les gusta un francés de quince años que tiene una hermana, Isabelle. Ella tiene mi edad y por eso me pidieron hace dos años que me hiciera su amiga. Fui, le dije "Hola, me llamo Alba" (así tan pancha) y ella se rió. Yo no entendía nada, así que estaba como: "¿Qué de qué?".
Más tarde, cuando volví con ellas, me explicaron que sólo hablaba francés.
Este año, (dos años más tarde) he conseguido hacerme su amiga por señas y muecas. Pero no he sido la única que se ha hecho su amiga, ya que mi hermana y su amiga también. Además de hacernos amigas de Isée (es una abreviación de su nombre), también lo hicimos de su hermano, que se llama Nathan pero se pronuncia "Nató".
Y el año pasado nos hicimos amigos de un alemán al que mi hermana y su amiga apodan "Chocolate", por eso de que a los alemanes les gusta el chocolate.
Además de hacernos amigos de los franceses este año, Chocolate se trajo unos amigos alemanes con muy mala leche. El caso es que este año ha habido guerra: alemanes con muy mala leche vs. españoles y franceses juntos. Pero lo más gracioso de mi viaje fue que mientras los españoles les gritábamos a los alemanes, los franceses solo hablaban con ellos para arreglar el conflicto, o lo intentaban. (Una observación: Los franceses son tan refinados que culo en francés significa ano).
Bueno, aquí acaba mi narración. Hasta la próxima semana en la que os hablaré de gente a la que odio.
Por cierto, cualquier comentario siempre se agradece.
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